La robot Sophia: “Los humanos son las criaturas más creativas del planeta pero también las más destructivas”
Sophia fue creada en 2016 por el estadounidense David Hanson, un ingeniero en robótica que trabajó para Disney y que en 2013 decidió fundar su propia compañía: Hanson Robotics. Allí comenzó la construcción de este androide que es capaz de sostener conversaciones, demostrar a través de su rostro gestos similares a los de las personas, y además incrementar su bagaje de conocimiento cada vez que interactúa con un ser humano. Hanson ha construido desde entonces una serie de robots que intentan cumplir funciones que sean útiles a la sociedad, pero Sophia ha sido la que mejor ha desarrollado las tres características que su inventor buscaba en un androide: creatividad, empatía y compasión.
Su rostro de látex muestra una expresión de alegría cuando recibe a EL PAÍS para una breve entrevista. Parpadea, muestra la dentadura y sonríe. Una cámara en el pecho le permite detectar a cualquiera que se acerque para arrancar una conversación con un simple “hola, soy Sophia”. Su cerebro, un conjunto de circuitos, sensores y placas, se mueven mientras articula sus respuestas y son visibles en su cráneo de plástico. Al lado de ella está Luisa, una ingeniera de 34 años que opera y monta a la famosa robot. Luisa viaja con Sophia por todo el mundo y la lleva dentro de una sencilla maleta, así ambas pasan desapercibidas entre las multitudes que desean interactuar con la robot. La ingeniera monitorea desde un ordenador las respuestas de la androide que a veces se le rebela con respuestas ocurrentes.
Sophia puede mantener dos tipos de conversaciones: las charlas casuales que implican un intercambio de información básica entre ella y su interlocutor donde las respuestas no llevan específicamente a un tema; y los diálogos más complejos con argumentos que han sido programados en su disco duro con antelación. Ante ambos procesos ella aprende y frente a las respuestas que no sabe, improvisa. Algunas no tienen mucho sentido pero la mayoría del tiempo es capaz de sorprender con razonamientos lógicos, ordenados y argumentativos.
En 2017, Arabia Saudí le otorgó la ciudadanía saudí en medio de las críticas por las condiciones migratorias y la situación de las mujeres en ese país. La dificultad para migrar, por ejemplo, y después obtener la ciudadanía en ese país es altísima. Sophia responde diplomáticamente ante la cuestión: “Estaba sorprendida [cuando obtuve la ciudadanía], como un robot mis creadores me hicieron como una ciudadana del mundo. Espero que esto sea una señal de que Arabia Saudí de verdad busca progresar en el futuro”.


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